LOS ADOLESCENTES Y EL AISLAMIENTO OBLIGATORIO


12-04-2020

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Los adolescentes y el aislamiento obligatorio

Durante estos días difíciles de aislamiento social, todos, adultos, niños y adolescentes, sufrimos los efectos negativos sobre nuestro estado anímico, pero unos más que otros. Mal que bien, los adultos hemos desarrollado, a lo largo de nuestras vidas, recursos psicológicos que nos ayudan a sobreponernos a frustraciones de todo tipo, a regular nuestras reacciones, incluso a recuperarnos ante situaciones traumáticas. Los niños, por su parte, valoran y disfrutan de la compañía de sus padres y se sienten bien al saberse protegidos y cuidados por ellos. En cambio, los adolescentes, en situaciones graves como esta, las sufren de una manera particularmente intensa. Su naturaleza muchas veces se ve doblegada por las circunstancias, sin haber adquirido suficientemente las habilidades requeridas para afrontarlas. Quisiéramos proponer algunos temas de reflexión al respecto:

La importancia de las relaciones sociales entre pares

En la adolescencia, la participación en grupos sociales resulta una experiencia emocional y afectiva trascendental. Todos conocemos de la necesidad que tienen de la conexión y pertenencia a una cultura que les es propia y que guardan celosamente de la intromisión adulta. También conocemos de las reacciones, a veces violentas, ante la posibilidad de que estas se vean interferidas. El aislamiento obligatorio les es durísimo de aceptar y de asimilar, por temporal que fuere. Los adultos debemos tener consciencia de esta necesidad natural, propia de su etapa de desarrollo, y saber atenuar con simpatía y tino las conductas impulsivas que pueden presentarse. Es conveniente facilitar la comunicación con sus amistades, en la medida de lo posible por medios audiovisuales que, si bien no equivalen, sí atenúan la distancia. Asimismo, interesarse con autenticidad por sus gustos y aficiones, aprender de ellos, “ponerse al día” con sus valores, sus ambiciones e ideales y compartir lo que hubo sido la propia experiencia adolescente.
 

La relación conflictiva con la autoridad

También sabemos de la tendencia espontánea de los adolescentes de adoptar una postura opositora ante lo que fácilmente consideran como autoritarismo, lo que despierta su ánimo de rebeldía. Los adultos debemos tener en cuenta que esta actitud es parte de su aprendizaje de la autonomía personal, que se encuentra en medio proceso. En estas condiciones, es mucho mejor pedirles que ordenarles, proponerles en vez de obligarles y agradecerles lo que en otros momentos pueda ser pasado por alto como parte de lo que se espera de ellos.
 

El aire libre y los espacios exteriores

Los adolescentes sienten con mayor intensidad la necesidad de “estar afuera”, de salir, de moverse, agitarse, tener actividad física. Es lo que la naturaleza les demanda. El deporte, el baile, el despliegue de sus habilidades psicomotrices en general constituyen actividades vitales para su crecimiento saludable, mucho más que para los adultos, aunque también lo sea para los niños. Es plausible que, ante el encierro, en ocasiones se sientan enfurecidos “como león en jaula”. No es sorprendente que así sea y tal situación requiere comprensión, tolerancia, pero también seguridad en el ejercicio prudente y razonable de la autoridad. Es una excelente ocasión para fortalecer la convicción de que esta es necesaria y conveniente, sobre todo en situaciones exigentes como la que estamos atravesando.

La alimentación y el sueño

Los requerimientos del organismo adolescente son muy propios de su etapa evolutiva y es necesario tenerlos en cuenta. Su despliegue hormonal les hace buscar fuentes inmediatas de energía, de allí su afición a veces desmedida de dosis altas de calorías (”comida chatarra”, gaseosas, dulces, etc.) Al mismo tiempo y paradójicamente, se acentúa el cuidado de la propia imagen corporal. El dilema entre la “comida saludable” y los atracones forma parte de su aprendizaje y debe ser tomado en cuenta ante circunstancias de limitaciones al consumo. Del mismo modo, el Sistema Nervioso adolescente tiene una dinámica propia en cuanto al descanso nocturno. El sueño se presenta más tarde de lo acostumbrado en la infancia y suelen tardar en dormirse, incluso con episodios de insomnio, lo que afecta su desempeño físico y emocional. Si bien acostarse y levantarse temprano sean una costumbre saludable, a los adolescentes se les hace difícil. Es mejor evitar que duerman durante la vigilia y que tengan alguna actividad apacible y relajante antes de acostarse. Los juegos y la conversación familiares ayudan en esta dirección. La lectura personal e individual se hace difícil en situaciones estresantes, incluso para los adultos, pues no es fácil desprenderse de la realidad inmediata para sumirse en la abstracción. Aun así, vale la pena intentarla.

Estas consideraciones tienen la pretensión de colaborar con ideas útiles que contribuyan, con la buena voluntad que requieren, a mejorar el ambiente familiar y a prevenir situaciones conflictivas innecesarias para sobrellevar este tiempo exigente, que requiere de nuestra templanza.

Abril de 2021

Departamento psicopedagógico

Colegio Trener

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