¿Es mi hijo un hipocondriaco? Por Jessica Grose


En esta época complicada que estamos viviendo y en la que constantemente escuchamos noticias acerca de enfermedades, vacunas y la pandemia. ¿Cómo saber cuándo la ansiedad que siente un niño por su salud y la de sus familiares es natural y cuándo está preocupación se está convirtiendo en un problema más importante para el que, probablemente, necesitemos ayuda profesional?

23-04-2021

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En esta época complicada que estamos viviendo y en la que constantemente escuchamos noticias acerca de enfermedades, vacunas y la pandemia. ¿Cómo saber cuándo la ansiedad que siente un niño por su salud y la de sus familiares es natural y cuándo está preocupación se está convirtiendo en un problema más importante para el que, probablemente, necesitemos ayuda profesional?

Actualmente, es frecuente escuchar que los chicos se encuentran preocupados por diferentes problemas sencillos de salud que pudieran asustarlos o desconcertarlos. Por ejemplo, un padre comenta: ¡Mi hijo de 5 años se ha vuelto un poco hipocondríaco! Está convencido de que es alérgico a muchas cosas porque le "pica" constantemente el cuerpo. Además, tuvo un par de hemorragias nasales en noviembre, y ahora me pide que le haga un control diario de su nariz para saber si no tiene ningún problema o si se presentará una nueva hemorragia. ¿Como padres, cómo identificar si esto es una respuesta normal o si es una conducta amplificada producto de la ansiedad pandémica?

Creemos que es importante darle importancia a esta pregunta. Hoy en día, independientemente de la edad de los niños y de las personas en general, todos sienten una mayor ansiedad por su salud debido al contexto de la pandemia. Encuestas realizadas a adultos nos indican que tres cuartas partes de ellos mencionaron estar extremadamente ansiosos por la Covid-19. Según una encuesta de opinión pública patrocinada por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría en el otoño, la ansiedad por la salud en general ha aumentado alrededor de 9 puntos porcentuales desde 2019.

Por lo general, no me preocupo mucho por la salud, pero en estos días, cada vez que alguien en mi familia experimenta un síntoma errante, me encuentro pensando: ¿Es esto una alergia, un resfrío estacional o es Covid? ¿Es simplemente agotamiento o es que voy a morir? y así sucesivamente.

Esto se menciona porque creemos que debemos normalizar algún nivel de miedo adicional al que norma, para nosotros y nuestros hijos. “Estamos en medio de una pandemia e incluso si los padres intentan proteger a sus hijos de noticias innecesarias, los niños saben que las personas están enfermas, saben que no pueden ver a la familia, salir y juntarse con sus amigos”, dijo Dunya Poltorak, Ph.D. y psicólogo médico pediátrico con práctica privada en Birmingham, Michigan. "Es perfectamente razonable y natural que los niños se preocupen por la salud y el bienestar de sus familiares, especialmente por la suya".

Entonces, ¿qué se puede hacer con un niño que está preocupado por una enfermedad y cómo podemos saber si está pasando de una respuesta comprensible al Covid-19 o si tiene un cuadro de ansiedad que pueda necesitar atención médica especializada? Para esto contamos con algunos importantes consejos de dos psicólogos infantiles, entre ellos mencionan lo siguiente:

  1. Controle su propio miedo. Es importante saber que nuestra ansiedad por la salud puede afectar a nuestros hijos. Si le preocupa que su hijo esté demasiado ansioso por su salud, "Mírese a usted mismo primero. Reconozca sus propias preocupaciones e identifique sus propios sentimientos, y luego, observe a sus hijos y analice lo que a ellos les preocupa ", dijo Abi Gewirtz, Ph.D., psicóloga clínica, profesora de la Universidad de Minnesota y autora de Cuando el mundo se siente como un lugar aterrador: conversaciones esenciales para padres ansiosos y niños preocupados.
    El Dr. Gewirtz enfatizó que ser consciente de lo que comparte con sus hijos no significa fingir que no pasa nada, pero sí significa no decirles todos los detalles de su preocupación ni contarles que está despierto tres veces por noche porque tiene miedo de las nuevas variantes de Covid-19. Por el contrario, el médico recomienda escuchar a sus hijos y reconocer sus miedos. También, menciona que es positivo tranquilizar a sus hijos diciéndoles que en casa ustedes como padres los están cuidando y haciendo todo lo posible para ser responsables y seguir las recomendaciones brindadas por los médicos y el cuerpo de salud para mantenerlos a salvo.
  2. Intente redirigir su atención en lugar de reaccionar. Por ejemplo, en vez de estar de acuerdo en comprobar si tiene hemorragias nasales todos los días, el Dr. Poltorak sugiere intentar darle a su hijo una actividad en la que pueda concentrarse. Plantea, en general, intentar que su hijo dirija su atención hacia actividades interesantes, que le gusten y que sean más productivas. Por ejemplo, podría decirle algo como: "Las hemorragias nasales son muy comunes en invierno, pero no son nada de qué preocuparse. ¿Por qué no vamos a jugar con tus Legos para armar esa nave que tanto querías? o ¿Por qué no aprovechamos el tiempo y nos dedicamos a preparar juntos tu escritorio y tu espacio de trabajo para la escuela?"
     
  3. Hazlo divertido. Si has decidido continuar con el proceso de revisión diaria de la nariz para darle tranquilidad, intente agregar algo de humor, dijo el Dr. Gewirtz, claro está, sin burlarse de tu hijo. La idea es llevar a cabo el ritual que lo tranquiliza, pero aprovechando de hacerlo con alguna broma o comentario que lo relaje y que no le genere mayor ansiedad ni dependencia de la revisión en sí misma.

 

  1. Piense en soluciones con su hijo. Puede reconocer su malestar, por ejemplo, picazón, y preguntarle qué cree que podría ayudarlo a sentirse mejor, El Dr. Reconoce que la promesa de la "loción mágica" (placebo) también puede solucionar todo tipo de problemas con los chicos, desde picazón en las piernas hasta raspaduras y falta de sueño leve, sobre todo cuando nos referimos a niños pequeños. Para los mayores o adolescentes, es bueno tomarse un tiempo para conversar con ellos diariamente, recordemos que los chicos de secundaria y los jóvenes pueden obtener su propia información y no siempre lo hacen de las mejores fuentes ni de las más acertadas. En este caso, es positivo revisar qué es lo que han leído, contrastar la información con otras fuentes, conversar con ellos y averiguar juntos sobre la noticia o la situación que les generó la ansiedad o el miedo. Por ejemplo, una compañera de mi hija de secundaria le dijo que otro niño de su escuela había muerto a causa del coronavirus y, la historia era falsa además de confusa.
  2. En esta línea, es recomendable asegurarse de consultar periódicamente con sus hijos sobre lo que están escuchando sobre el Covid-19 y revisar juntos dónde lo escucharon, quienes lo dijeron, etc. Una buena estrategia para intercambiar ideas y estar al tanto de la información que están manejando nuestros hijos es el conversar e intercambiar ideas durante la hora de la cena o la comida familiar. Esta estrategia funciona como una forma de controlar y, a la vez, proporcionar una contención emocional sobre lo que nuestros hijos están escuchando y procesando de las situaciones y relatos que escuchan de sus compañeros, ven en las noticias o en las redes sociales, señaló el Dr. Gewirtz.
     
  3. Busquen formas de relajarse juntos. Encuentren actividades que ambos puedan compartir y disfrutar juntos y en familia. Ya sea que se trate de ver una película, leer un cuento, jugar un juego de mesa, hacer una meditación guiada o simplemente buscar un momento en el que puedan estar acurrucados en familia recordando buenos momentos o compartiendo anécdotas. En general, compartir tiempo de calidad y calmado con sus hijos puede ayudar a disminuir el nivel de angustia y miedo, indicó el Dr. Poltorak.
     
  4. Cuando preocuparse. Ambos médicos expertos mencionaron que, si la ansiedad de un niño por su salud es tan intensa que interrumpe su vida diaria, afecta el desarrollo de sus periodos de sueño y/o su alimentación, o muestra señales preocupantes que le impiden continuar con sus estudios en la escuela, es un buen momento para buscar ayuda profesional y hablar primero con su pediatra para buscar orientación o ayuda.
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