Cuando ambos padres trabajan


Ser padres trae consigo muchas alegrías y satisfacciones, pero también dudas, retos, exigencias y angustia. La paternidad implica una enorme responsabilidad, pues no solamente cambia la dinámica familiar, sino que también genera una nueva distribución de tareas en casa, cambios en los horarios y en el presupuesto familiar.

12-08-2019

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En los últimos tiempos, tanto la madre como el padre, además de ejercer su rol parental, aspiran a un desarrollo profesional y personal. Los padres estudian distintas carreras, culminan una maestría, buscan capacitarse en diferentes áreas y también intentan aprovechar su tiempo libre, viajar, hacer ejercicio o desarrollar alguna otra habilidad o talento de la que disfrutan.  

En este contexto, el ritmo de vida acelerado, la carga laboral, la exigencia y competencia en los distintos puestos de trabajo determinan que un gran porcentaje de familias retomen rápidamente, después del nacimiento de sus hijos, su rutina, vida laboral y profesional, y deban separarse de los pequeños o encomendar su cuidado a terceras personas.

De otro lado, los bebés necesitan, cuando son pequeños, que sus figuras de apego estén ahí para alimentarlos, protegerlos, cuidarlos, hablarles, estimularlos y jugar con ellos. De igual modo, cuando son un poco más grandes, necesitan que sus padres sean parte de su rutina y que puedan compartir con ellos sus alegrías, satisfacciones y decepciones. Tanto padres como hijos requieren pasar tiempo juntos para conocerse, relacionarse y generar vínculos. Este proceso demanda compromiso, dedicación y paciencia.

Para los niños, es muy importante ver a sus padres interesados en ellos y sentir que son parte esencial de las distintas actividades que realizan. Por ejemplo, ver que van a sus presentaciones escolares, que participan en los campeonatos deportivos, que asisten a casas de algunos amigos, los llevan a los cumpleaños y celebraciones, entre otras actividades cotidianas, pero, sobre todo, ver que se toman el tiempo para conversar y hacer cosas juntos. Si bien no siempre los padres tendrán el tiempo para lograr estar con ellos en todas las situaciones en que les gustaría, se hace indispensable organizarse, priorizar actividades y compartir tareas con el cónyuge o con los demás miembros de la familia, para que puedan acompañar a los niños, y explicarles siempre qué sucederá en cada situación, para que estén prevenidos y no los esperen en vano.

Así, resulta fundamental encontrar un equilibrio razonable entre el rol de padres, la vida profesional y el desarrollo personal. Los niños necesitan crecer sintiéndose atendidos, comprendidos y, a la vez, con cierto nivel de autonomía para desenvolverse exitosamente.

¿Cómo lograr este equilibrio?

  • Levántate temprano. La mañana resulta provechosa para adelantar algunas tareas pendientes antes de que los niños salgan al colegio o una vez que han partido, dependiendo de nuestro horario de ingreso laboral. Por ejemplo, dejar algo listo para el almuerzo, organizar algunas actividades del día, ordenar un poco y hasta tal vez hacer un poco de ejercicio.  
  • Organiza tu rutina. Cada vez se hace más necesario llevar una rutina y una agenda que nos permita distribuir las labores de la casa, las actividades con los niños y las responsabilidades del trabajo. Solo si podemos organizarnos con anticipación para sistematizar algunas tareas y logramos que cada uno de los miembros de la familia asuma parte de la responsabilidad, podremos optimizar el tiempo para poder cumplir con todo lo esperado. Así, es positivo, por ejemplo, hacer las compras una vez a la semana, dejar el menú organizado y las tareas distribuidas para que nos faciliten los quehaceres. Del mismo modo, es beneficioso dejar todo listo la noche anterior: loncheras y meriendas dispuestas, mesa tendida para el desayuno, ropa necesaria, mochilas, circulares firmadas, agendas revisadas, etc. En estas tareas es útil y provechoso incluir a los pequeños de modo que aprendan a colaborar en las actividades del hogar y adquieran buenos hábitos. Además, hacer que todos participen permite que podamos compartir tiempo juntos, que los niños sepan con anticipación lo que a cada uno le corresponde hacer y que desarrollen responsabilidad y mayor autonomía.
  • Prioriza los momentos en familia. Uno de los espacios más provechosos durante el día es la mañana ya que es posible desayunar juntos, planificar el día y ponerse de acuerdo sobre las distintas rutinas y responsabilidades a seguir. En esta línea, siempre es recomendable respetar el espacio en familia, del mismo modo que es positivo apagar el teléfono, no responder correos y disfrutar de un tiempo juntos. También, es importante evitar llevar trabajo a casa para no distraernos y poder dedicar realmente tiempo de calidad a la familia. Asimismo, es bueno convertir en “sagrados” los momentos familiares y buscar establecer una rutina donde se respeten, por ejemplo: las comidas en las que todos puedan estar presentes y compartir anécdotas sobre su día, la visita a los abuelos los fines de semana, el practicar un deporte juntos, etc.
  • Busca flexibilidad en tus horarios. Si el trabajo de alguno de los padres lo permite, es recomendable tener cierta flexibilidad en los horarios laborales. Con esa posibilidad será más fácil distribuir tareas y cumplir con las distintas responsabilidades, así como acompañar a los niños en algunos espacios en los que lo requieran, por ejemplo, para dedicarles tiempo por la tarde, jugar un rato con ellos, llevarlos o recogerlos del colegio o de alguna clase, acompañarlos a citas médicas, ayudarlos en una tarea, etc.
  • Escoge un buen lugar para dejar a los niños durante la jornada laboral. Según tu horario y de tus posibilidades, busca una persona o familiar que pueda ayudar en casa durante el tiempo en que estén trabajando. También, es factible encontrar una cuna o un centro especializado en el que puedan ayudarte con el cuidado del niño durante algunas horas. Procura que sea cerca de tu casa o tu trabajo, para que puedas acceder fácilmente y compartir las responsabilidades con tu pareja. Así, será más fácil y equitativo para ambos.
  • Mantente en contacto: Hoy en día existen una serie de herramientas que permiten mantener fácilmente el contacto con los niños durante el día. Es importante que estés al tanto de sus actividades y puedas conversar con ellos sobre cómo les fue en el colegio, cómo se sintieron, qué hicieron, qué tal la pasaron, a qué hora llegaron, actividades o tareas pendientes, rutinas, entre otros temas a través llamadas telefónicas, Facetime, WhatsApp, video llamadas, etc. De ese modo, puedes compartir un momento con ellos, supervisar sus actividades y brindarles orientación si lo requieren. Con estas pequeñas acciones, los niños sentirán tu apoyo y que estás atento y presente.
  • Busca tiempo para ti. Siempre es necesario tener momentos en los que puedas descansar, desconectarte y salir con amigos o con tu pareja: es saludable ir al cine, escuchar música, ver una buena película, reír, conversar o salir a caminar. Como padres, debemos cuidar nuestras relaciones adultas, amistades y de pareja, pues esto nos ayudará a sentirnos acompañados, escuchados y contenidos en nuestra ardua labor, además de ser un tiempo para relajarnos y disfrutar. Para ello, es necesario aprender a decir que no algunas veces y distribuir e identificar tus prioridades, ya que no siempre podemos complacer a todos en todo momento. Además, esta sana costumbre será un ejemplo para tus hijos, quienes verán que es posible darse un tiempo también para uno mismo.
  • Organiza tus vacaciones con tiempo. En lo medida de lo posible haz que coincidan con las de los niños; trata de hacer planes de vacaciones con tus hijos y planificarlas con tiempo, de ese modo podrás disfrutarlas y distribuir mejor tu presupuesto.

Cuando ambos padres trabajan fuera de la casa pueden surgir algunos problemas, pero también oportunidades de crecimiento y aprendizaje para todos los miembros de la familia. Depende de cómo nos organicemos, el ejemplo que les demos a los hijos y la actitud con la que asumimos el reto de manera conjunta y equitativa. Es importante considerar que, aunque estemos fuera de casa, podemos tomar las medidas necesarias para que los niños se sientan contenidos, aprendan a asumir sus responsabilidades y a seguir las reglas de casa.

Referencias

  • GARCIA – TORNEL, Santiago. (2007) Trabajamos, ¡quién cuidará a nuestros hijos? Barcelona, Ed. Edebé.
  • BALLENATO, Guillermo. (2014) Educar sin gritar. Buenos Aires, Ed. El Ateneo
  • ACEVEDO, Annie. (2005) ¿Qué hago con mis hijos? Colombia. Ed Norma
  • LERNER, Roberto. (2006) Las hojas de Crianza. Lima. Ed. Letras e Imágenes.

 

 

 

 

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