Escucha activa y comunicación en familia


Desde que los niños son pequeños es necesario lograr establecer en casa un buen nivel de comunicación con ellos. De lo que se trata es de poder dialogar con respeto, escucharlos con atención, compartir ideas y sentimientos y disfrutar de los espacios de encuentro. Si bien esto puede parecer simple, conversar con nuestros hijos y escucharlos no es sencillo. Podemos estar presentes y oírlos, pero no necesariamente escuchar ni atender aquello que nos están tratando de decir.

Writen by: Lic. Elaine Wolfenzon (Psicóloga Educacional) |06-01-2022

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Escuchar a los niños te permite acercarte a ellos y establecer relaciones de confianza y complicidad. Además, los pequeños se sentirán valorados y respetados y tenderán a reproducir la misma actitud con el resto de la familia e incluso con otros adultos y niños.[1]

Desde que los niños son pequeños es necesario lograr establecer en casa un buen nivel de comunicación con ellos. De lo que se trata es de poder dialogar con respeto, escucharlos con atención, compartir ideas y sentimientos y disfrutar de los espacios de encuentro. Si bien esto puede parecer simple, conversar con nuestros hijos y escucharlos no es sencillo. Podemos estar presentes y oírlos, pero no necesariamente escuchar ni atender aquello que nos están tratando de decir.

Los niños, al comunicarse, usan sus propios códigos y estos varían de generación en generación; por lo que debemos escuchar y prestar atención a su entorno, para descifrar sus mensajes y lograr establecer una comunicación más fluida con ellos. 

Si desde pequeños se tienden puentes de comunicación, cuando vayan creciendo será más fácil continuar en esa línea, siempre teniendo en cuenta su edad y la etapa del desarrollo en la que se encuentran. Para lograr esto, un primer paso es generar una buena predisposición en casa hacia los espacios de conversación, brindar confianza y promover la escucha activa.

¿Qué es la escucha activa?  

“La escucha activa implica una serie de actitudes y conductas que preparan a ambas personas para escuchar y hablar, sintonizando emocionalmente”[2]

Es una manera respetuosa de tratar a los niños y en general a los demás, ya que permite que ellos se sientan escuchados y ayuda a los adultos a comprenderlos mejor. Este método, además, facilita la comunicación en la familia, potencia la empatía y enriquece los lazos afectivos.

¿Cómo poner en práctica la escucha activa con los niños?

  • Establezca contacto visual: Cuando nos comunicamos es importante hacer contacto visual con la otra persona, eso contribuye a establecer una mejor comunicación y es la clave para saber si el otro nos está prestando atención. La ausencia de contacto visual, puede provocar incomodidad y cierta desconfianza en el otro. De alguna manera, se puede decir que el contacto visual es el punto de partida de la escucha activa.
  • Póngase a la altura del niño: El agacharse o sentarse en un lugar cómodo y adecuado para conversar, buscando estar al nivel del niño, implica acortar la distancia física entre ambos y, con ello, posiblemente establecer una relación más cálida y cercana. Recordemos que resulta mucho más fácil hablar con alguien que nos está viendo mientras nos escucha.
  • Preste atención a los signos no verbales: los niños acompañan sus palabras con gestos, posturas, tonos de voz y miradas que debemos interpretar y recoger como fuentes importantes de información que acompañan su mensaje. También, es necesario e importante estar atentos a las señales que nosotros transmitimos.
  • Escuche con atención: elimine los pensamientos que pudiesen distraerlo de los que su hijo le está diciendo. Olvídese por un momento de los pendientes y de las llamadas que tiene que hacer. Recuerde que la actitud que muestre dirá más que mil palabras.
  • Empatice con su estado emocional: para los más pequeños es mucho más útil escuchar comentarios empáticos, que, de alguna manera, pongan en palabras sus sentimientos: “veo que estás triste” o “te veo muy alegre” … Esta forma de interpretar y verbalizar sus sentimientos los ayuda a identificarlos y aclararlos. Además, esto hará que se sientan comprendidos.
  • Evite interrumpir: dele tiempo para que pueda terminar de ordenar y expresar sus ideas. Déjelo completar sus frases sin poner palabras en su boca. Muchas veces, el ofrecer una sonrisa o asentir con la cabeza son una señal suficiente de que serán escuchados hasta el final.
  • Parafrasee lo que acaba de escuchar: esta estrategia le demostrará que entendió lo que quiere decir y le ayudará a aclarar las ideas y, por supuesto le transmitirá calma.
  • Emplee un lenguaje adecuado: utilice palabras sencillas y que correspondan a su edad.
  • Escuche bien sus preguntas antes de responder: al escuchar el objetivo debe ser entender y no necesariamente responder o indagar más sobre lo que pasó; recién cuando hayamos comprendido por dónde van sus dudas o necesidades es preferible responder o intervenir.
  • Haga las preguntas indicadas: Para un niño, no es sencillo reconocer y expresar sus sentimientos. Por lo tanto, las preguntas abiertas cómo “¿Qué pasó?, ¿qué sientes? o ¿por qué estás triste?”, no siempre son las más adecuadas para iniciar una conversación.
  • Agradezca lo que le cuenta: siéntase afortunado siempre que su hijo le cuente algo y hágaselo saber. Si logra establecer un lazo de confianza seguramente él sabrá que puede contar con usted cuando lo necesite.

En general, es fundamental aceptar cómo ellos se están sintiendo, y más allá de que estemos de acuerdo o no, evitar que se sientan juzgados. De esta manera, estaremos contribuyendo a que expresen sus sentimientos y aprendan a verbalizar sus emociones, con la confianza necesaria y en un ambiente familiar con el que se sienten cómodos. Es importante que para ellos quede claro que, más allá del resultado que obtengan de la conversación, con ella se está buscando apoyarlos y entender cómo es que cada una de las partes se siente y cuáles son sus necesidades. En general, ser un buen oyente es clave para conseguir una comunicación más eficiente. Finalmente, el mantener una comunicación y una escucha activa, nos ayudará a propiciar un acercamiento con nuestros hijos, conocerlos mejor, reconocer sus gustos, preferencias e intereses y saber cuándo tienen un problema o se sienten mal para estar allí y apoyarlos. 

Referencias:

 

[1] DORADO, Oscar (2018). La importancia de escuchar a los niños. En: https://eresmama.com/la-importancia-de-escuchar-a-los-ninos/

[2] DELGADO, Jennifer (2021) ¿Qué es el método de Escucha Activa? En: https://www.etapainfantil.com/metodo-escucha-activa

 

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