La importancia de la educación inicial en la primera infancia


Diversos estudios han establecido que lo que aprenden los niños desde que nacen hasta los cinco primeros años de vida, estructura las bases para su posterior aprendizaje. En esta línea, investigaciones que provienen de la psicología, la nutrición, y las neurociencias han demostrado que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y la socialización en el niño.

Writen by: Lic. Elaine Wolfenzon (Psicóloga Educacional) |07-04-2021

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Diversos estudios han establecido que lo que aprenden los niños desde que nacen hasta los cinco primeros años de vida, estructura las bases para su posterior aprendizaje. En esta línea, investigaciones que provienen de la psicología, la nutrición, y las neurociencias han demostrado que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo de la inteligencia, la personalidad y la socialización en el niño.

Sabemos que el cerebro se encuentra en pleno desarrollo neuronal en la primera infancia, por lo que el tipo de experiencias e interacciones, relacionadas con el entorno ambiental y los factores genéticos, tienen mucha influencia en el desarrollo de las distintas habilidades en los niños. En el desarrollo, existen ventanas de oportunidad o periodos críticos, en los que algunas partes del cerebro desarrollan mayor plasticidad neuronal y permiten un mejor y más rápido aprendizaje. Por ello, la estimulación y el acompañamiento temprano son vitales para los pequeños, siempre que se den de manera adecuada, en un ambiente cálido, lúdico y significativo, que provea al niño de las interacciones necesarias para que pueda gestionar distintos aprendizajes de acuerdo a sus ritmos y características personales.

Según lo señalado, la educación inicial es fundamental y constituye una de las principales etapas para estimular el desarrollo integral del niño, de manera que alcance todo su potencial, tanto en el aspecto cognitivo, como en el emocional, físico y social. Los primeros años, el niño aprenderá, a través del juego, un conjunto de habilidades, hábitos y valores que le permitirán sentar las bases para su desarrollo posterior.

En esta línea, ya se sabe que la educación temprana está destinada a crear las condiciones adecuadas para asegurar el desarrollo futuro del niño y su ingreso adecuado a la etapa escolar. Debido a ello, invertir en la educación temprana de los niños es el mejor regalo que se les puede dar. Jim Heckman, economista y profesor de la Universidad de Chicago, asegura que la educación inicial es la que más oportunidades provee a los niños beneficiados. Esto debido a que la temprana adquisición de habilidades cognitivas sólidas resulta indispensable para el buen desempeño del niño en el futuro.

En el aspecto motor, comienzan a tener mayor conocimiento de su cuerpo y de sus gustos, en poco tiempo pasan de rodar a sentarse, gatear, caminar y correr. Así, poco a poco, se irán sintiendo más seguros de sus movimientos y disfrutarán de la actividad psicomotriz. A temprana edad, los chicos descubren y recorren el espacio, y aprenden a dominar cada vez más su cuerpo y sus movimientos.

En relación con el lenguaje, en los primeros años ocurre la llamada Explosión del lenguaje, donde los pequeños pasan de los balbuceos a utilizar y combinar palabras, para luego decir frases cortas y posteriormente oraciones, lo que les permite comunicarse, entenderse con otros, aprender de otros y expresar sus ideas, opiniones y emociones cada vez con mayor claridad y confianza.

En lo que respecta al desarrollo del pensamiento lógico y el razonamiento, los pequeños inician el aprendizaje de las nociones lógico matemáticas a partir del juego, la exploración con material concreto y su propia curiosidad. En este periodo, si el niño recibe una estimulación adecuada, ordenada y sistemática, será capaz de estar preparado para que en el futuro desarrolle su pensamiento matemático y verbal. Esto lo ayudará, entre muchas otras cosas, a desarrollar todas las habilidades necesarias para hacer frente al inicio de la Primaria, al aprendizaje de las matemáticas y de la lectoescritura.

En general, en los primeros años, el niño aprende a retener información, a seguir indicaciones, a filtrar distracciones, postergar sus impulsos, sostener la atención, plantearse metas, planificar estrategias para alcanzarlas, monitorear sus logros y a manejar sus emociones. También, en esta etapa aprende a preguntar, a investigar, a utilizar su creatividad para buscar soluciones y a evaluar o probar sus propias hipótesis.

En realidad, todos estos aprendizajes, así como el proceso de socialización que experimenta al ampliar su círculo de amigos y relacionarse con otros niños y con adultos distintos a sus padres, le ayudarán también en la construcción de su personalidad y en el manejo de sus emociones. En general, la adquisición de estas habilidades básicas le será útil al niño para desenvolverse y aprender a sobrellevar distintas situaciones, cada vez con mayor independencia y autonomía. 

Ahora bien, cabe destacar que la educación inicial no está enfocada únicamente en los menores de edad, sino también en los padres de familia y en los cuidadores. Esto es debido a que todos ellos necesitan contar con la orientación y el acompañamiento adecuado para brindarles a sus pequeños las mayores oportunidades que les permitan desarrollarse con salud y de manera integral. 

El papel de los padres en la educación inicial.

Que los padres se involucren en los procesos de aprendizaje de sus hijos produce resultados positivos en los menores. Esto también se hará evidente en sus preguntas, en sus participaciones en clase, en su asistencia puntual y en su interés y motivación. Si los niños crecen con el gusto por aprender y los padres facilitan su curiosidad y creatividad, crecerán con la capacidad de lograr cosas importantes por más pequeños que sean.

En línea con lo mencionado, y ahora con mayor razón al encontrarnos trabajando y estudiando desde casa, como padres y responsables de criar a los niños, es muy favorable estar allí para apoyarlos, brindarles la orientación que requieran en un inicio y mantener una comunicación constante con sus profesores.

Los padres, al acompañar a los chicos, deben hacerlo desde el respeto, el amor, el apoyo emocional y la paciencia para que no se sientan presionados y confíen cada vez más en sus habilidades. Lo más importante es enseñarles que tienen la capacidad para lograr lo que deseen. Con esto, poco a poco, desarrollarán mayor autonomía y dependerán cada vez menos del apoyo de sus padres durante las sesiones virtuales. De hecho, en este último tiempo, los niños más pequeños nos vienen sorprendiendo con una gran capacidad de adaptación y aprendizaje.

Si bien es necesario que como padres o madres estén involucrados en las actividades de sus hijos, también es fundamental enseñarles a confiar en ellos mismos e irles dando distintas oportunidades para hacer las cosas solos. Por otro lado, hablar con los niños de manera positiva sobre las actividades escolares, el colegio propiamente dicho, y sus maestros será beneficioso para desarrollar en ellos una actitud positiva hacia la vida escolar y el aprendizaje en general.

En este sentido, es fundamental la permanente de comunicación entre los padres, niños y maestros, ya que el aprendizaje y el desarrollo de los pequeños son el resultado de un trabajo en equipo para fomentar su desarrollo integral óptimo.

 

Referencias:

 

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