Niños y tareas domésticas: el tiempo compartido y la cooperación en casa


Distribuir las tareas del hogar y aprender a hacerse cargo de algunas de ellas, trae ventajas para todos los integrantes de la familia que comparten el día a día juntos.

Writen by: Lic. Elaine Wolfenzon (Psicóloga Educacional) |13-09-2021

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La casa se convierte, en cierta medida, en la “escuela de vida”, en la que los chicos tienen distintas oportunidades para entender, practicar y aprender cómo funciona parte importante de su entorno. 

La cooperación, que implica “trabajar juntos, tomar parte de algo con otros para alcanzar un fin común,[1] es positiva cuando se practica y, más aún, cuando se lleva a cabo como parte de la vida en familia.

Distribuir las tareas del hogar y aprender a hacerse cargo de algunas de ellas, trae ventajas para todos los integrantes de la familia que comparten el día a día juntos. Esta práctica es clave para la crianza, ya que contribuye a que los chicos desarrollen solidaridad, autonomía, preocupación por el otro, habilidades para trabajar en equipo, estrategias de organización, responsabilidad y compromiso con quienes los rodean.

En este contexto, es importante que los niños comprendan que la cooperación es un valor que tiene una doble dirección, debido a que implica reciprocidad. La idea principal reside en que, al beneficiar al otro, también se beneficia uno mismo, incluso sin que el otro lo haga. Es decir, si ayudo a otro, eso ya me ayuda a mí mismo. En esta línea, no hay que olvidar que la cooperación normalmente involucra a la familia completa e implica el aporte de todos de una u otra forma. Además, cabe mencionar que cuando en la familia existe cooperación, los resultados en general son mejores para todos. Hacerlo notar y ayudar a que esto se valore es un aprendizaje importante.

Si bien muchas veces las labores domésticas recaen principalmente en la empleada del hogar o en la madre, esto resulta contraproducente por la poca participación de los chicos en estas actividades que los lleva a perder importantes oportunidades de aprendizaje y crecimiento personal. De igual modo, resulta contraproducente también el mensaje que estas acciones conllevan y la posibilidad de ir construyendo estereotipos no deseados.  

Algunos estudios señalan que un indicador de éxito en la vida de los jóvenes está dado por el hecho de participar, desde pequeños, en las labores domésticas junto a con su familia. Los investigadores encuentran que en los hogares en los que los niños y las niñas realizan labores domésticas de forma igualitaria, se presenta un efecto positivo en el desarrollo de valores tales como la cooperación, la empatía y la capacidad de trabajar en equipo en las siguientes generaciones. En estos casos, los niños y niñas que se involucren en actividades del hogar y cuiden a otros miembros de la familia, estarán más preparados para ser padres responsables de sus hijos2.

Cabe señalar que la dinámica familiar se ha visto modificada hace algunos años. En primera instancia, porque que las mujeres han empezado a asumir cargos laborales más exigentes, lo que conlleva que asuman tareas más complejas que implican altos niveles de desempeño. Además, esto las obliga a ajustarse a horarios menos flexibles y más prolongados. Por ello, la dinámica familiar con una madre a cargo de todas las tareas ha experimentado un cambio importante que ha desencadenado nuevas miradas hacia la distribución de las labores cotidianas que se establecen al interior de la vida familiar.

En este marco, la pandemia del coronavirus y la situación en la que se encuentra nuestro entorno, han provocado que varias personas terminen quedándose en casa para trabajar de manera remota o apoyar a los chicos para que puedan asistir a sus las clases virtuales. También, en muchos casos, puede haber generado que la empleada doméstica haya dejado de trabajar por lo prolongada de la cuarentena y que no haya habido ayuda en casa por el riesgo de recibir personal externo. Este contexto, nuevo para todos, nos ha enseñado a apreciar la vida familiar y nos ha permitido compartir más tiempo juntos. Por ello, no podemos desaprovechar esta gran oportunidad de aprendizaje para que los niños y adolescentes comprendan que cada uno cumple un rol importante y necesario al interior de la familia. Sin embargo, existe el riesgo que, cuando comiencen algunas actividades que estuvieron suspendidas, se pierdan hábitos aprendidos, que nos gustaría mantener.

En este contexto, es fundamental conversar y enseñar a los chicos que la cooperación es un conjunto de acciones y esfuerzos que, al ser llevados a cabo en equipo, pueden permitirnos alcanzar una meta común. Asimismo, necesitan comprender que la cooperación, dentro y fuera de casa, es el resultado de la ejecución de una estrategia de trabajo conjunta que debe ser tomada como un acuerdo en el que todos se han repartido tareas en busca del mismo objetivo, que además de implicar compromisos, provee aprendizajes útiles para la vida. En general, las tareas del hogar son responsabilidad de todos. Por ello, es recomendable organizarse y distribuirlas de manera razonable. Los padres deben considerar la edad de cada niño, su estilo personal, su nivel de madurez y, además, respetar el ritmo de cada quien para apoyarlos y que logren hacerlas de la mejor manera posible. Al hacerlo, los chicos deben sentir que son útiles en casa. Para ello, es necesario que conozcan las condiciones que están aceptando y las obligaciones que estas conllevan, de modo que pongan todo su esfuerzo para sacar adelante la tarea.

En general, involucrar a los niños en las tareas del hogar desde edades tempranas, tiene un efecto positivo en su vida a corto, mediano y largo plazo. En relación a esto, debe quedar claro que una de las razones por las que, a veces, no los involucramos es porque puede resultar más rápido y mejor hacerlo uno mismo; pero de eso no se trata finalmente. La participación de los niños y adolescentes en las actividades del hogar contribuye a formar hábitos, compartir tiempo significativo en familia, fortalecer lazos afectivos y desarrollar un conjunto de valores que los acompañarán a lo largo de la vida.

Los padres deben comprender que es necesario darles tiempo a los niños y ser tolerantes con las fallas que puedan tener. Es importante ser flexibles y dejar que los pequeños lo intenten para que ganen confianza y aprendan a hacerlo cada vez mejor. Además, es básico que los adultos les brinden pautas para que sepan qué es lo que se espera de ellos. En general, estas experiencias les enseñarán tolerancia, gratitud y respeto hacia los demás, así como reconocimiento hacia las personas que realizan diferentes labores y los apoyan en casa.

REFERENCIAS:

 

[1]BERRIOS, Marina. (2020). Educar la cooperación es educar para la paz. En: https://www.hacerfamilia.com/educacion/educar-coooperacion-educar-paz-20200129122841.html

2 CAIN MILLER, Claire (2018). La desigualdad de género empieza con las tareas de la casa. En: https://www.nytimes.com/es/2018/08/15/espanol/desigualdad-genero-quehaceres-domesticos.htm

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